Princesa Margarita Tiara Poltimore

[#TheCrown] En el baño y con tiara. La historia detrás de la icónica fotografía de la princesa Margarita

En la tercera temporada de “The Crown” (Netflix), la princesa Margarita, hermana de la Reina de Inglaterra, realiza un viaje triunfal a Estados Unidos y, en un momento de relax, se fotografía en la bañera llevando la inmensa y majestuosa tiara Poltimore, la misma que llevó en su boda.

Que la princesa Margarita (Princess Margaret, en inglés) fue a Estados Unidos en 1965 es cierto. Que el viaje fue un éxito total también es cierto. También existe la famosa fotografía de la princesa en el bañera portando la fastuosa joya. Sin embargo, la fotografía no se tomó en América, sino en Londres. En sus aposentos del Palacio de Kensington, para ser exactos. Y en el retrato original, Margarita no estaba cubierta por una densa capa de espuma, como en la serie de televisión, ni tampoco el baño parecía tan sofisticado (en la serie de televisión, los grifos son vintage y de oro, y aparecen unas suaves y lustrosamente bordadas toallas).

Y lo que era más importante: la foto verdadera no es de 1965, sino de 1962. El fotógrafo, eso sí, era Anthony (Tony) Armstrong-Jones, lord Snowdon, entonces casado con la princesa. Para tomar la foto se sentó en el wáter.

Princesa Margarita Tiara Poltimore

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La fotografía, de hecho, se consideró durante años tan íntima y privada que no se pudo ver hasta después de la muerte de Margarita. La primera vez que se exhibió en público fue en el 2006, en una exposición de la obra de Armstrong-Jones. La princesa había fallecido cuatro años antes. En el 2017, cuando Armstrong-Jones murió, la familia retiró la fotografía del dominio público, aunque circula ampliamente por Internet y se ha convertido en uno de los retratos más icónicos de Margarita.

Desde luego, es una foto provocadora, sensual, que retrata bien los primeros años del matrimonio de la princesa Margarita con el bohemio fotógrafo Anthony Armstrong-Jones. Esos años en que la química entre ellos era extraordinaria y formaban una pareja que llegó a eclipsar a la propia Reina de Inglaterra. “Ambos tenían un extraordinario magnetismo sexual”, escribió Anne de Courcy en su biografía de Snowdon.

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Unos tiempos muy distintos a los que vendrían un poco más adelante, cuando la unión se rompió y las tensiones llegaron a un nivel imposible. Los insultos eran constantes (él le dejaba notas manuscritas donde le decía que era fea y vulgar) y los menosprecios llegaron a ser públicos. Fue un triste final para una historia de amor complicada entre dos personas narcisistas y egocéntricas que necesitaban ser el centro constante de atención.

Sin embargo, cuando su historia comenzó, todas las esperanzas estaban puestas en el magnetismo, carisma y modernidad que proyectaba la pareja. Su boda fue el primer enlace realmente moderno de la Familia Real británica, el modelo que después han seguido las demás: pompa y ceremonia desorbitados, televisión grabándolo todo.

También su boda fue la puesta en escena de esa espectacular tiara real que acabaría por definir la imagen icónica de la princesa Margarita. Una tiara que, curiosamente, no pertenecía a la familia real, sino que se la compró la propia Margarita un año antes de su enlace.

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La princesa Margarita el día de su boda llevando la tiara Poltimore.
La princesa Margarita el día de su boda portando la tiara Poltimore

La tiara en cuestión tiene incluso nombre: la “tiara Poltimore“. Originalmente fue creada por Garrard en 1870 para Florence Bampfylde, Lady Poltimore, como una espectacular tiara que puede desmontarse en piezas más pequeñas y convertirse en un sofisticado collar y once broches de diamantes. La tiara fue heredada por las mujeres Poltimore hasta que el cuarto barón Poltimore la vendió en una subasta en 1959. Fue cuando la princesa Margarita la compró, por 5.500 libras esterlinas (unos 110.000 euros actuales).

Tanto le gustó su nueva adquisición, que no esperó a su boda para lucirla. Se la puso ese mismo año, 1959, para un evento en la Royal Opera House de Covent Garden, con motivo de la visita de Estado del sha de Iran. En 1960, meses antes de su enlace, volvió a llevarla –esta vez como collar– en un nuevo acto en la ópera.

La princesa Margarita llevó la tiara en multitud de ocasiones. Sin embargo, cuando murió, en el 2002, sus dos hijos decidieron subastarla para evitar pagar los elevadísimos impuestos de sucesión. En el 2006, la casa de subastas Christie’s la vendió. Aunque estaba tasada en unos 350.000 dólares, se acabó adjudicando por 1,7 millones.

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