Elsie de Wolfe

Elsie de Wolfe, la madre de la decoración de interiores

Aunque la neoyorquina Elsie de Wolfe murió hace más de medio siglo, su estilo inconfundible sigue siendo una referencia hoy en día para cualquier interiorista. Ella fue, al fin y al cabo, la que cambió el mundo de la decoración en Estados Unidos: en una era dominada por los oscuros victorianos, ella reivindicó el poder de la luz y el color. Insufló alegría a las estancias, dinamismo a las composiciones y verdadera elegancia atemporal a cualquier habitación. Por no decir que fue la primera gran decoradora famosa: su nombre evocaba un glamour que aún hoy se intenta emular.

Elsie de Wolfe

Elsie de Wolfe en París con su perro Blu-Blu. 1944.

Elsie de Wolfe, sin embargo, nunca creyó que acabaría dedicándose a la decoración. De hecho, ella quería ser actriz y lo intentó durante algunos años. Pero en 1905, después de haber decorado con éxito su propia casa, decidió convertirse en decoradora profesional e incluso se diseñó unas elegantísimas tarjetas de visita con la imagen que le serviría de icono: la efigie de un lobo.

La mujer que rompió moldes

Nacida en Nueva York en 1865 (el edificio en que nació ahora alberga los almacenes Macy’s), la familia de Elsie de Wolfe era de alto abolengo. De pequeña pasó tiempo en Escocia e incluso fue presentada a la mismísima reina Victoria de Inglaterra. Pero aquel mundo de oropeles y lujos no la atrajo: ella era demasiado independiente como para seguir un camino convencional.

De ahí que, para consternación de su familia, Elsie optase por ser actriz de teatro en Nueva York. Pero más que triunfar, sólo destacó por sus exquisitos vestidos. Elsie sólo llevaba en el escenario su propia ropa y ésta era de los mejores diseñadores parisinos del momento (Paquin y Doucet).

El teatro, eso sí, le permitió conocer a Elisabeth Marbury, conocida como “Bessie”, una indómita agente literaria que representaba a los mejores escritores europeos en Estados Unidos, incluido el mismísimo Oscar Wilde. Con Bessie comenzó una relación amorosa que duraría años.

Diseño de Elsie de Wolfe

Ambas mujeres vivían juntas en una casa de Irving Place. No contenta con la decoración, Elsie decidió cambiarla por completo. Frente a la moda del momento (espacios muy oscuros y repletos de objetos), optó por lugares más livianos, menos saturados y con colores más suaves y agradables. El resultado fue todo un éxito.

Tanto, que aquel mismo año, 1905, Elsie decidió dejar la interpretación a un lado y centrarse en la decoración de interiores. Sería la primera mujer en un mundo entonces exclusivo de hombres.

Pronto recibió su primer encargo. Algunas de las mujeres más poderosas de Nueva York crearon el primer club exclusivo para mujeres, el Colony Club, y escogieron a Elsie para decorar su sede (un edificio en la calle Madison con la 31). De nuevo, Elsie triunfó. En vez de imitar el riguroso y serio ambiente de los clubs masculinos, se decantó por un estilo claramente femenino y rabiosamente anti-victoriano, con paredes de colores claros, telas de colores pastel y sillas de mimbre.

Diseño de Elsie de Wolfe
Diseño de Elsie de Wolfe

Los principios de decoración que la harían famosa ya estaban expuestos allí: simplicidad, mayor sensación de aire en el ambiente (empleaba con frecuencia espejos y el color azul) y unidad visual (en vez de tan solo estilística, como hasta entonces era la norma).

Diseño de Elsie de Wolfe

Abrí las puertas y las ventanas de América y dejé que el aire y los rayos de sol entrasen.

Tan confortable y acogedor resultó su diseño para el Colony Club (y tan suntuosamente elegante al mismo tiempo), que a Elsie de Wolfe le comenzaron a llover encargos. Todo el país parecía requerir sus servicios. Tan famosa llegó a ser que montó su propio estudio e incluso le pidieron que escribiera un libro con sus consejos: “The House in Good Taste”, algo así como “La casa con buen gusto”, fue un éxito arrollador.

Su gran salto

Pero todavía le quedaba más. Elsie de Wolfe aún no había dado su gran salto. Éste le vino de la mano de unos de los más poderosos y ricos industriales del país: Henry Clay Frick.

Frick no sólo tenía un gusto exquisito para la arquitectura, sino que estaba considerado uno de los mejores coleccionistas de arte de Estados Unidos. Su colección llegaría a ser internacionalmente famosa (aún hoy lo es), con sus cuadros de Van Dyck, Gainsborough, Goya, El Greco, Rembrandt, Renoir, Tiziano, Velázquez y Vermeer.

Frick había adquirido en 1912 un gran edificio en Nueva York, en la Quinta Avenida, entre las calles 70 y 71. Lo demolió y contrató a uno de los mejores arquitectos del país, Thomas Hastings, para que le diseñase una mansión al estilo neoclásico francés. En 1914, el nuevo edificio, una impresionante construcción que causó admiración, estaba listo.

Diseño de Elsie de Wolfe
Diseño de Elsie de Wolfe

Faltaba, no obstante, toda la decoración. Frick contrató a Sir Charles Allom, que acababa de redecorar el palacio de Buckingham, para que le ayudase. El británico, famoso por su opulencia, propuso espacios grandilocuentes, claramente aristocráticos, a pesar de que Frick le había dicho que quería un ambiente poco recargado.

Quizás para compensar aquel barroquismo excesivo, Frick contrató a Elsie de Wolfe para decorar las catorce habitaciones de la mansión. Elsie en esta ocasión sacó la artillería pesada e introdujo una decoración mucho más sofisticada que sus anteriores creaciones. Incluso viajó a Francia para adquirir piezas únicas. El resultado, como cabía esperar, fue majestuoso.

Diseño de Elsie de Wolfe
Diseño de Elsie de Wolfe

La más famosa decoradora del mundo

Después de trabajar para Frick, la alta aristocracia europea y las mayores fortunas americanas se rindieron a sus pies y comenzaron a pedir sus servicios. Elsie de Wolfe trabajó para Condé Nast y la mismísima Duquesa de Windsor. Pero no sólo decoraba: también se convirtió en la primera gran divulgadora de la decoración, con artículos, libros e incluso conferencias.

Diseño de Elsie de Wolfe
Diseño de Elsie de Wolfe

Además, Elsie de Wolfe restauró algunos edificios históricos icónicos. En especial, la Villa Trianon, en Versalles (Francia), que adquirió con Bessie Marbury en 1903.

Elsie pasó la Primera Guerra Mundial en Francia, donde destacó como enfermera y ganó la “Croix de Guerre” y la “Legion d’Honeur”. En 1926 se casó con Sir Charles Mendl, un diplomático británico en Francia, lo que la convirtió en Lady Mendl. La Segunda Guerra Mundial la pasó en Estados Unidos, pero después de la guerra volvió a Francia, a Villa Trianon, donde murió en 1950.

Diseño de Elsie de Wolfe

Entrada al apartamento parisino de Elsie de Wolfe

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