La reina Letizia pasa frío en el inicio de curso

Doña Letizia is back. Tras su gira veraniega (deslucida y que no supo a nada) por las Baleares y tras quince días –supuestamente– en Madrid, disfrutando de sus famosos “días privados”, la Reina ha protagonizado su rentrée de la manera más decepcionante posible: con un vestuario que no convence a nadie, conjuntado con pésimo gusto y excesivamente invernal. Y acompañado por un pelo que necesita un buen corte de puntas. Lo único positivo es que, esta vez, el maquillaje era discreto y, por tanto, apropiado. Algo es algo.

La Reina Letizia vuelve al trabajo con un conjunto muy desafortunado.

El acto en cuestión: como ya viene siendo tradicional en septiembre, Letizia arranca su curso con un acto en la sede de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), una magnífica institución de la cual la Reina es una gran promotora. Este año Letizia ha aprovechado para interesarse sobre el impacto del coronavirus en las familias con patologías raras.

La Reina suele quejarse de que se presta excesiva atención a su ropa y poca a su trabajo. Pero debería asumir –ella y su equipo de comunicación de Zarzuela– que la mise en scène de sus actos no da pie a otra cosa: la Reina llega, posa, con un poco de suerte sonríe y desaparece. A los pocos minutos aparece una insulsa foto en las Redes Sociales de la Zarzuela, generalmente mal hecha y con una iluminación de amateur (por cierto, que alguien me explique cómo puede ser que no tengan Instagram a estas alturas). No hay comentarios –ni siquiera oficiales–, no hay explicaciones, no hay nada. Todo es gris, anodino, aburrido y profundamente casposo.

Si este acto lo hubiese protagonizado Kate Middleton, a estas alturas ya tendríamos hasta un vídeo colgado en Twitter e Instagram de Kensington Palace. Kate saldría hablando –todo controlado, por supuesto, pero al menos natural– y el Community Manager ya se habría preocupado de facilitar datos sobre las acciones de la organización. También saldría gente de la organización explicando su trabajo, lo que pondría en valor el trabajo continuo, esforzado, discreto e imprescindible de todas las personas que integran las organizaciones sociales.

La Reina Letizia vuelve al trabajo con un look desafortunado. Aquí la chaqueta de lana bouclé de Hugo Boss.

Como aquí no nos facilitan nada de eso –la comunicación de Zarzuela es pésima, vamos a ser sinceros–, no tenemos más remedio que hablar de la ropa de la Reina. Y la elección de la ropa hoy ha sido tan pésima como la estrategia de comunicación. Mientras media España aún va en tirantes y en algunas regiones sufrimos temperaturas asfixiantes, Letizia ha aparecido enfundada en una chaqueta de lana bouclé y cremallera que daba sofoco de solo verla. Aparte, el modelo, de Hugo Boss, era de un azul grisáceo que apagaba todo el look y daba una rigidez germánica al conjunto. Por no decir que a nadie se le escapaba que la chaqueta era muy parecida al Armani que llevó en la Pascua Militar del año pasado (y que acompañó de un broche muy bonito, pero muy mal puesto). Pero este detalle no extraña a estas alturas a nadie: a la Reina, cuando le da por una pieza, la copia y la repite hasta la saciedad en modelos casi idénticos.

La Reina Letizia en la Pascua Militar del 2019 con una chaqueta de Armani y un broche mal colocado.

Prosigamos. Si la chaqueta era inadecuada, los pantalones eran directamente indescriptibles: una aberración con tachuelas a los lados y un corte pésimo, con los bajos mal cosidos, que le acortaban visualmente las piernas. Eso sí: lanzaban un poderoso mensaje político en medio de lo que está cayendo. Porque son los famosos culottes de Hugo Boss que la reina estrenó en la Misa de Pascua de 2018, cuando doña Sofia y ella se enzarzaron en la famosa “guerra de reinas” en la Catedral de Palma que dio la vuelta al mundo. Por lo que Letizia, que sabe mucho de enviar mensajes subliminales, podría haber escogido los pantalones para decirnos “Os lo dije. No hay quien aguante a mi familia política“.

Pero esto, claro está, entra dentro de la especulación. Sigamos con el outfit: hablemos de los zapatos. La Reina ha aprovechado la cuarentena para bajarse de sus vertiginosos tacones y optar por cómodos mocasines, lo cual está muy bien y refuerza su imagen de mujer ejecutiva alejada de las trivialidades de los stilettos.

La Reina Letizia ha optado por unos mocasines de Uterqüe de ante.

Esta vez ha optado por unos de ante de la firma Uterqüe en un azul que pretendía ser añil, o eso parece en las fotografías. El problema es que el ante se fotografía fatal y siempre parece sucio. Y aunque en muchas imágenes se ve claramente que los zapatos iban impolutos, en otras, por una maldita mala iluminación, parecían viejos y rozados, sobre todo en las puntas. Además, el azul era demasiado llamativo y no coordinaba con nada: ni aportaba solvencia al conjunto, ni realzaba al pantalón ni mejoraba la combinación. Por lo que todo ha acabado pareciendo un batiburrillo de colores excesivamente oscuros que no casaban entre sí.

Hay que recordarlo, las reapariciones en septiembre de la Reina nunca son muy boyantes estilísticamente hablando y Letizia ha vuelto a demostrar que tiene la maldita tradición de empezar el curso de la manera menos elegante posible. El año pasado ya metió la pata con un vestido negro de Poète “con microestrellas” y rematado en encaje (nada apropiado para un acto de mañana) al que sobrepuso una blazer blanca de Carolina Herrera que, encima, le venía demasiado ajustada, con “lo que las hombreras se le levantaban como el tejado de una pagoda al sentarse” (Carlos García Calvo dixit). Al menos el año pasado los zapatos eran apropiados.

La Reina Letizia en su rentrée del septiembre de 2019.
La Reina Letizia en su primer acto de septiembre del año pasado.

Leave a Reply

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.

Top 3 Stories

More Stories
Cuando las estatuas también cayeron

%d bloggers like this: