Bridgerton

Todos los detalles detrás de Bridgerton, la serie que triunfa en Netflix

Para los amantes de las comedias románticas con tintes históricos y vestuarios de eras pasadas, Bridgerton, la nueva serie de Netflix,es un auténtico regalo. Y deben ser muchos los que estaban esperando una serie así, porque Bridgerton fue vista nada menos que por sesenta y tres millones de telespectadores en tan sólo un mes, lo que la ha convertido en la quinta serie original de Netflix más vista de la historia. 

¿En qué época está basada?

La serie explica las aventuras amorosas de Daphne Bridgerton (Phoebe Dynervor) y Simon Basset, duque de Hastings (Regé-Jean Page) en el Londres de 1813, es decir, en plena Regencia inglesa. La década entre 1810 y 1820 se conoce en Inglaterra como The Regency, la Regencia, debido a que en 1810 el rey Jorge III fue declarado incapacitado para gobernar debido a su locura y el príncipe de Gales fue proclamado regente hasta la muerte de su padre (Jorge III murió el 29 de enero de 1820 y su hijo ascendió al trono como Jorge IV). 

El período de la Regencia estuvo marcado por la guerra y los problemas económicos. Inglaterra llevaba desde 1793 en plena guerra contra la Francia de Napoleón y la deuda del país era tan astronómica que durante lo que los ingleses llamaron “The Peninsular War” (la guerra en España y Portugal contra los ejércitos franceses) no pudieron siquiera pagar a los soldados. 

Pero más allá de penurias económicas económicas, The Regency estuvo marcado por una estética muy determinada, con trajes de línea imperio las fragatas, los duelos pasionales y, sobre todo, por la construcción de lugares que luego se harían icónicos, como Regent Street y, sobre todo, por el urbanismo y las preciosas casas del arquitecto John Nash (Nash diseñó una parte del palacio de Buckingham y el Regent’s Park de Londres). 

También fue uno de los momentos más brillantes de la literatura inglesa. Jane Austen escribió sus novelas y, en 1818, Mary Shelley dio forma a Frankenstein. En otro estrato totalmente diferente, el desarrollo de la imprenta permitió el auge de novelitas de costumbres y, sobre todo, de romans à clef (algunas escritas anónimamente por damas de alta alcurnia) que permitieron a las clases bajas divertirse con las andanzas, no siempre éticas ni morales, de la aristocracia. 

¿Está basada en hechos reales? ¿Es una adaptación de una novela antigua?

No, Bridgerton está basada en las novelas (contemporáneas) de Julia Quinn. La primera novela, The Duke and I, fue publicada en el 2000 y tuvo tanto éxito que, a pesar de que la autora había previsto una trilogía, tuvo que ampliarla varios volúmenes más.

Hace cuatro años, Julia Quinn supo que la productora Shondaland, responsable de éxitos como Anatomía de Grey o Scandal, estaba interesada en transformar la primera novela en una serie. Por aquel entonces, la productora acababa de firmar un contrato millonario con Netflix (se rumorean 150 millones) para hacer series propias. La idea era una serie romántica histórica pero con tintes contemporáneos, muy en la línea de La favorita o de las series The Great (sobre Catalina la Grande) o Dickinson (sobre la famosa poeta americana).

¿Existía de verdad esa obsesión por el matrimonio durante “the Season”?

Sí, y la competencia era feroz. El destino y objetivo de toda dama de alta alcurnia de la Inglaterra del siglo XIX era casarse con el mejor partido posible. De ahí que sus madres organizasen su “puesta de largo” y fomentasen contactos con los solteros más codiciados con verdadera eficiencia militar. Dado que en un año determinado a lo mejor sólo había un par de solteros realmente apetecibles, la competencia era intensa y cualquier método, por cruel y rastrero que pareciera, era perfectamente aceptado. 

Por cierto, “The Season” era la época del año en que las familias más pudientes abandonaban sus mansiones campestres y se trasladaban a Londres para participar en un sinfín de actos sociales, de bailes a tés a picnics. La Season comenzaba cuando las damas que se iban a poner de largo, las famosas “debutantes”, eran presentadas en la Corte. No había una edad fija para ser “presentada en sociedad”, aunque lo normal era hacerlo con dieciséis, diecisiete, dieciocho o, como muy tarde, diecinueve años. La reina Carlota de verdad celebró el acto de presentación de “debutantes” en 1780 y la tradición se mantuvo hasta 1958, cuando la actual reina Isabel II abolió la ceremonia por considerarla demasiado elitista. 

En cuanto a los hombres, la edad de entrada en sociedad era más tarde. La tradición dictaba que los caballeros más pudientes hicieran un “Grand Tour”, un viaje por las principales ciudades artísticas de Europa. La idea era viajar, adquirir una esmerada educación cosmopolita, comprar arte y visitar burdeles lejos de las curiosas miradas de la sociedad inglesa. 

¿Cuánto duraba un cortejo?

Aunque en Bridgerton los cortejos son espectacularmente cortos, en realidad eran bastante largos. En las novelas de Jane Austen, normalmente requieren un año entero, aunque tampoco era deseable que durasen más, porque cualquier cortejo que pasase de doce meses podía levantar dudas sobre la reputación de una dama. 

¿Podían estar un hombre y una mujer solos mientras duraba el cortejo?

No, bajo ningún concepto. Las damas siempre debían llevar chaperones, es decir, alguien que vigilase su integridad, castidad y su reputación. Dejarse ver con un hombre fuera de la familia más cercana era un error a ser evitado a toda costa, porque destrozaba la reputación de una dama inmediatamente. 

¿Qué sabían exactamente sobre sexo las damiselas solteras de aquella época?

En las clases altas, absolutamente nada o, como mucho, muy muy poco. Antes del día de la boda, las novias podían recibir alguna indicación de sus madres (muy someras y siempre con metáforas poco explícitas). Las hermanas o las amigas casadas podían aportar algo más de información práctica, pero era muy poco frecuente que una mujer supiera con detalle lo que iba a pasar en su noche de bodas. De hechos, no fue hasta finales del siglo XIX que este oscurantismo en temas sexuales comenzó a ser debatido y criticado. 

En las clases obreras, sin embargo, la situación era mucho menos encorsetada. Según Amanda Vickery, una historia del período, el sexo antes del matrimonio era bastante frecuente e, incluso, considerado normal si el cortejo era formal, por lo que muchas novias llegaban al altar embarazadas. Por no decir que muchas criadas eran abusadas sexualmente por sus patrones, incluso violadas. 

¿Existió de verdad una reina negra?

No, pero sí hubo una reina mestiza. Se cree que la reina Charlotte de Mecklenburg-Strelitz, esposa del rey Jorge III de Inglaterra, era birracial. Descendía de Margarita de Castro y Sousa, una mujer negra que formó parte de la familia real portuguesa. 

¿Existían de verdad tabloides como el de Lady Whistledown?

Sí, a los ingleses de la época de la Regencia les encantaba el chismorreo y, aunque detestaban ser los protagonistas de cualquier escándalo, se regodeaban en los detalles de cualquier historia que pusiera en duda la reputación de los demás. Y no sólo encontraban información en los tabloides, sino en los mismos periódicos. También había publicaciones bastante rudimentarias que documentaban la vida social y sus escándalos, como el “Tête-à-Tête”, aunque no se solía nombrar a los protagonistas por su nombre y se solían emplear iniciales. 

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