Dior: la alta costura mira al Tarot y las grandes obras del Renacimiento

Por Alexandra Larenne.

A pesar de la moda de llevar chándal y zapatillas de deporte a todas horas, la haute couture, la verdadera liga de primera división de la moda, está viviendo su propio renacimiento, provocado en parte por el alud de savia nueva que ha sabido revitalizar el savoir faire: la maison Schiaparelli vive un plácido momento después de que Lady Gaga apostara por ella para la toma de posesión de BidenFendi volverá a las pasarelas de alta costura después de una ausencia de 95 años y Alber Elbaz, una figura casi de culo después de su paso por Lanvin, está a punto de sacar su propia marca, AZ

De entre todas ellas, Dior, una de la más icónicas en esto de la alta costura, ha sabido reinterpretarse como pocas y, bajo la inestimable batuta de Maria Grazia Chiuri, la actual directora artística, ha reinventado su estética sin perder sus valores fundacionales: primero, en el 2016, vino una apuesta por el activismo (con camisetas que propugnaban orgullosas “I’m a feminist“) y ahora hay una evolución hacia lo etéreo y lo clásico, con continuas referencias al mundo del arte, en especial del Renacimiento, y también al mundo de la introspección, de la búsqueda interior, expresado a través de la simbología ocultista. Buena prueba de ello es la película de quince minutos inspirada en el Tarot y dirigida por Matteo Garrone, el director de Gomorra, que la maison ha presentado recientemente en la semana de la Alta Costura de París.

La pasión de Christian Dior por lo oculto

Hace algunos años, en el 2017, cuando se cumplía el 70 aniversario de la casa Dior, varios museos del mundo le dedicaron magníficas retrospectivas, pero quizás fue el Musée de Les Arts Décoratifs el que organizó la más suntuosa, titulada “Christian Dior. Couturier du Rêve” y que incluía más de 300 trajes de alta costura, además de ilustraciones, cartas y demás documentos de Monsieur Dior y sus sucesores: Yves Saint LaurentMarc BohanGiamfranco FerréJohn GallianoRaf Simons y Maria Grazia Chiuri. También había cuadros de Claude MonetAuguste RenoirGiovanni Boldini y Thomas Gainsborough, así como un busto de Nefertiti que inspiró una de las colecciones de Galliano. “La idea de la exposición era poner de relevancia que el universo de Christian Dior es extremadamente sofisticado y culto, donde la inspiración viene de muchas fuentes“, explicó Olivier Gabet, director del museo

El propio Christian Dior, de hecho, venía del mundo más artístico y vanguardista, y comenzó su carrera profesional como galerista de arte (tuvo una especial debilidad por los surrealistas y, en concreto, por Dalí). De hecho, sólo después de que su familia perdiese toda su fortuna en la Gran DepresiónDior decidió aprender a dibujar figurines de moda y comenzó a vendérselos a revistas.

Cuenta la leyenda que una noche de 1946Dior se topó por casualidad con una estrella de metal y, entendiendo que era una señal del destino que le indicaba que iba a tener buena suerte, decidió lanzarse a crear su propia casa de modas. Christian Dior era sumamente supersticioso, creía en lo sobrenatural y no tomaba una decisión importante sin habérsela consultado antes a una tarotisa (una tal Madame Delahaye). Él mismo explicaba que la providencia le había hecho toparse con personas que le auguraron un fabuloso destino. “Va a ser extraordinario“, le dijeron una vez. “¡Su taller va a revolucionar el mundo de la moda!“. Es más: Dior desveló que la primera vez que vio a una adivina fue en una feria en Granville, en 1919, cuando él tenía 14 años. La buena señora le aseguró que “tendrás mucho dinero y las mujeres serán muy beneficiosas para usted“. Sin embargo, no fue hasta la Segunda Guerra Mundial que no se aficionó realmente al tarot. En medio de la contienda, su hermana, Catherine, que formaba parte de la Résistance, desapareció. “Creo que tenía tanto miedo por lo que le podía haber pasado“, explica Maria Grazia Chiuri, “que se refugió en el mundo del tarot para intentar averiguar algo con la esperanza de hacerla regresar“. Catherine había sido llevada a Ravensbrück, el campo de concentración nazi para mujeres cercano a Berlín. Afortunadamente, consiguió salir con vida, aunque el trauma la afectó sobremanera. Para sobrellevarlo, se aficionó a la jardinería y, según se cuenta, fue ella quien inspiró la obsesión de Dior por las flores (también el famoso perfume “Miss Dior” está inspirado en ella). 

Maria Grazia Chiuri parece fascinada con esta obsesión de Dior por el tarot y lo supersticioso. Ya en su debut, en el 2016, diseñó trajes que llevaban talismanes mágicos y ahora ha hecho la gran puesta en escena sobre el ocultismo como eje central de la colección de alta costura primavera-verano 2021. En principio, este gesto se podría ver como un bálsamo para los tiempos. En un momento en que el mundo observa con consternación y ansiedad el devenir de los acontecimientos y teme al porvenir más inmediato, la capacidad de anticiparse al futuro tiene un poder casi terapéutico. Sin embargo, para Maria Grazia Chiuri, el tarot también tiene un componente de indagación en el mundo propio, de inmersión en uno mismo y de autodescubrimiento. “El tarot puede ser introspectivo“, explica Chiura. “Cuando lees las cartas, encuentras un reflejo de tu personalidad. Está más cercano al autoanálisis que a la superstición“.

Dior se inspira en un mítico tarot del siglo XV de los Visconti-Sforza

Para escenificar este mundo oculto, la maison Dior recurrió al conocido como tarot deVisconti-Sforza, una preciosa baraja que el pintor y miniaturista Bonifacio Bembo (1420-1482) realizó para Francesco Sforza, duque de Milán, y su esposa, Bianca Visconti Sforza, en el siglo XV. Es uno de los primeros ejemplos de cartas de tarot que se conservan y también uno de los más bellos y elegantes. Tanto, de hecho, que inspiraron al mismísimo Italo Calvino para escribir en 1969 El castillo de los destinos

Maria Grazia Chiuri trabajó con el director Matteo Garrone, con el que ya había colaborado el pasado verano para crear un vídeo inspirado en la mitología griega. Ahora “decidimos crear la historia de una chica que entra en un castillo“, explicó Chiuri. “Es un laberinto que representa un viaje interior. Cada vez que se topa con una de las figuras del tarot, tiene que tomar una decisión sobre su vida. Por otro lado, va descubriendo aspectos de su personalidad y, sobre todo, a no tener miedo del futuro“. La protagonista se encuentra con la Alta Sacerdotisa, la Templanza, la Justicia, el Hombre Colgado y la Muerte, los principales arcanos del tarot, como si fuera una especie de “Alicia en el País de las Maravillas” medieval y esotérico. Por cierto, la carta de la muerte es la favorita de Maria Grazia, porque simboliza tanto el final como un nuevo principio: “siempre hay un nuevo comienzo“.

Un castillo del siglo XVII

La puesta en escena es de una gran espectacularidad. El equipo de Dior optó por rodar en el castillo de Sammezzano, en la región de Florencia, una construcción del siglo XVII cuyos orígenes se remontan en realidad a los tiempos romanos. Matteo Garrone tiene cierta predilección por este edificio (ya rodó aquí su película “Tale of Tales”, del 2015), aunque no es el único cineasta que quedó deslumbrado con la historia del lugar: Pier Paolo Pasolini lo escogió para “Arabian Nights” (1974)

En el vídeo también destaca sobre manera el trabajo artesanal del ilustrador romano Pietro Ruffo (Roma1978), quien ha diseñado los estampados de muchas de las telas y ha concebido la decoración y la ambientación del film. Uno de los artistas italianos jóvenes con más talento y proyección, Ruffo estudió arquitectura en la Universidad de Roma y luego ganó una beca de investigación en la Academia Italiana de Estudios Avanzados de la Universidad de Columbia, en Nueva York

En su obra se nota esa formación tan sólida: el rigor, el trabajo en papel, los miles de sketches, el aluvión de referencias artísticas y, sobre todo, la importancia de los materiales y los volúmenes. En especial, es fascinante el trabajo de superposición, la orfebrería semántica, con cada capa descubriéndote nuevos significados y portándote por nuevos caminos, como si fuera un laberinto de símbolos. Hay una semiótica sublime, con continuos guiños a los mapas antiguos, los atlas, lo geográfico, lo terrenal, lo que nos divide y separa de antaño, las heridas del pasado, pero al mismo tiempo la dimensión global, de unidad cósmica. En especial, hay una predilección por los círculos: porque todo en la vida comienza en el mismo punto en que acaba.

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